miércoles, 13 de febrero de 2013

De series de televisión

Once Upon a Time 
The crocodile
Episode 3 Season 2

"You don't need power Rumple you need courage to let me in"

"A man unwilling to fight for what he wants deserves what he gets"

New favorite TV show.

lunes, 29 de octubre de 2012

De eternidades

Y un día sin previo aviso entiendes la sutil diferencia entre las cosas que duran para siempre y las que no. Sin planearlo, sin pensarlo, simplemente te das cuenta.
La diferencia entre las cosas que se piensan siempre en pasado aun estando en presente y las cosas que se piensan siempre en futuro a pesar de no existir uno todavía.
Un día te das cuenta de que no estás haciendo planes de respaldo, no estás  revisando la fecha de caducidad, no te preocupas por un mañana porque hay un hoy que disfrutar, no estás intentando pelear contra el destino para mantener pegadas cosas que están rotas.
Un día entiendes sin más la palabra eternidad y te asustas. Durante una fracción de segundo piensas en huir, en correr hasta que no te den las piernas o te quedes sin aire. Luego encoges los hombros y te das cuenta de que no te lo perderías por nada del mundo.
Un día te empiezas a reír y no entiendes como pudiste obsesionarte por cosas tan triviales como la duración de algo.
Cada vez que te enamoras es para siempre, lo sabes, sabes que esta vez va a durar para siempre, por lo menos hasta el próximo corazón roto.

sábado, 13 de octubre de 2012

De cosas que fueron, son, serán

Ella necesitaba lo único que el no podía darle, tiempo.
Mi parte favorita de ti son tus abrazos. Siempre lo fueron.
Tienes permiso para meterte en mi vida solo si no planeas acapararla toda.
¿A los cuantos intentos te rindes?



De temores

Tengo miedo.
Ahi lo tienes, lo dije.
Estoy muerta del miedo
Pero aún no entiendo como confiar en las palabras.
Me acostumbré a desconfiar, catalogué todas las palabras como falsas. Dejame especificar.  Todas esas palabras las catalogué como mentiras.
Si alguien las dice está mintiendo.
Sé que no es así, pero entiendeme, o no lo hagas, dudo que cambie algo.
Era más sencillo de esa manera, más sencillo que creer que lo sentimientos existieron y que así como aparecieron se desvanecierón. Era más sencillo que culparme por haber perdido algo que en algún momento me hizo feliz, porque la culpa siempre la cargan dos.
Me convencí de que era imposible que algo así sucediera dos veces.
Me dije que no valía la pena, ni el riesgo, ni yo, la cosa rota por antonomasia.
Y ahí estás tú, demostrandome mi error.

De cuando algo se rompe.

En el futuro recordaría esa noche como el momento en el que se rompió algo.
No supo qué, ni cómo, estaba más preocupada por determinar si era el sonido de algo que se rompe para siempre o por el contrario una rotura por donde escapan cosas mejores.
Sabía que algo había pasado esa noche, tal vez había sobrepasado la cantidad de locura que él estaba dispuesto a tolerar, tal vez él había sido demasiado seco y demasiado parco en el peor momento posible, tal vez ambos soltaron al tiempo sin darse cuenta, sin entender que no podrían aferrarse el uno al otro de aquí en adelante.
Tal vez estaba siendo dramatica, lo cierto es que cuando se despidieron, cuando él puso su mano en su cintura y sus labios sobre los de ella, se le aceleró el corazón. Pudo sentir el calor de su mano sobre su cintura tiempo después de él haberse ido.
Bueno, a quién engañaba, su especialidad siempre había sido hacer tormentas en mares de lagrimas y huracanes en vasos de agua.

miércoles, 27 de junio de 2012

De despegues

No soy perfecta.
Tengo una cantidad absurda de defectos y he llevado un par de mis virtudes tan lejos que ahora están más cerca de ser fallos en mi personalidad.
No es perfecta, pero es todo lo que tengo.
Quisiera decirte que voy a cambiar, que aprenderé a ser más paciente, que mantendré mi temperamento a bajas temperaturas y que no estallaré de repente y sin prevío aviso, que no voy a llorar por nimiedades, que voy a ser fuerte y valiente.
Quisiera poder decirte esas cosas.
Pero no puedo, porque existe una posibilidad de que no cambie, existe una posibilidad de que ese dicho de "La gente nunca cambia" sea cierto, porque tengo miedo y odiaría fallar, porque tal vez alguien en algún momento me exigió tanto que ahora soy incapaz de tolerar el fracaso, porque busco excusas estúpidas e idiotas para no intentar nada nunca.
Como te decía, no soy perfecta.
Cometo errores, me distraigo, me gustan las realidades en las que pueden llover pescados, en las que dos desconocidos se enamoran en 200 paginas, o existen perdedores que de repente tienen el mundo en sus manos, o misiones absurdas como detener asesinos seriales. Me abstraigo de eso que llaman realidad y lo hago con gusto.
No solo tengo defectos, sé cuales son y estoy dispuesta a tolerarlos.
Pero ese no es el punto de este escrito.
Verás. El punto es explicarte que una niña miedosa saltó. Confió. Se arriesgó.
Y no sabe si habrá alguien para atraparla, no sabe si la caida dolerá como duelen todas, no sabe si valdrá la péna y tocará el cielo o por el contrario apenas despegará del piso.
No lo sabe.
No lo sé.
Pero saltó.
Confió.
Se arriesgó.
Y todo fue por ti. Fuiste tú quien lo logró. Tú con tu insistencia que en otra oportunidad habría calificado de inútil, tu que te fuiste metiendo de a poquito en todos los recovecos, rincones y escondrijos de su vida. Tú, que vas a tener que recogerla con espatula del piso y que puedes irte en cualuier momento, sin resentimientos y sin rencores. Porque verás, gracias a ti, esa niña está un paso más cerca de volar algún día.

miércoles, 20 de junio de 2012

De oscuridades internas

No me gusta tener novio.
Me vuelvo una criatura debil y sin fuerzas que necesita ser rescatada, socorrida y consolada.
Soy fuerte, sé que es dificil de creer y más cuando estoy hecha un guiñapo
Pero lo soy, soy fuerte cuando debo serlo y ni por error permito que asomen las lagrimas cuando no deben. Creeme. Aun cuando las lagrimas le quiten credibilidad a mis palabras. Creeme. Porque es cierto y jamás te mentiría. Creeme porque te estoy escribiendo esto a ti.
Y ya sé que no juegas ningún rol en este turno del juego, después de todo la única que juega soy yo, con mis sentimientos, con los tuyos, con fuego, a mentir, a esconder y a omitir.
Dejame estar, dejame ser.
Ya volveré a ser fuerte cuando no haya quien me consuele.
Cuando extrañar duela menos que su presencia, cuando este tan lejos que el punto en el horizonte no seas tú ni la ciudad sino todo un mundo.
Tal vez tengan razón esos que dicen que mañana será otro día.
Un nuevo día con nuevas lagrimas para ser vertidas.
No te preocupes por la oscuridad de lo escrito.
Es más fácil dejar a la oscuridad olvidada y abandonada en un rincón cuando la vuelves palabras.