jueves, 4 de agosto de 2011

Me rindo

Me cansé de pelear, sobretodo porque estoy peleando conmigo misma.
Me cansé de intentar ser diferente cuando todos mis instintos me dicen que realmente, en este caso en particular, no estoy siendo mejor ni peor, estoy siendo.
Y no puedo no ser.
Me cansé de negar lo que cada fibra de mi cuerpo me dice.
Estoy cansada de argumentar conmigo misma, de cambiar de bando cada dos minutos, de estar peleando y discutiendo, diciendo mentiras y ocultando verdades.
Estoy cansada de pretender, inventar, ocultar, mentir, adivinar, suponer, pelear, discutir, argumentar, para que todo siga igual.
De manera que me rindo.
Así, sin más.

...

Lo qué no sé es si al rendirme estoy ganando o perdiendo...
Te mereces a quien teniendo total y absoluta libertad de hacer lo que le da la gana, te elige a cada momento...
Una de las causas del fracaso y la infelicidad es cambiar lo que más quieres por lo que quieres en un momento.

De preguntas sin respuesta y promesas vacías

¿Y entonces qué pasa si se me escapa un "te quiero"?
¿Si sin culpa te digo que te extraño?
¿Si tal vez la próxima vez que te vea te abrazo un poco más efusivamente de lo que debo?
¿Si me demoro un poco más mientras te beso en el cachete?
¿Qué pasa si te sostengo la mano un par de segundos más?
¿Si mis dedos se enredan sin culpa con los tuyos?
¿Si tal vez te observo fijamente hasta que te sientas incómodo?
¿Prometes no darte cuenta de nada?
¿Pretender que estoy en mis días o atravesando una de tantas fases?
¿Prometes tratarme como si todo permaneciera igual?
¿Jugar a que te importo lo suficiente para no defraudarme?
¿Lo prometes?

...

O mejor prométeme que todo va a estar bien, que no tenemos que jugar el mismo juego de siempre, que podemos saltar directamente al final, donde nos sacamos mutuamente de nuestras vidas hasta la próxima ronda. Prométeme que la próxima ronda habrá un ganador y un perdedor claro, que dejaremos de declarar empates técnicos y sobre todo que no habrá de nuevo encuentros en los que me pongo en evidencia y tu pretendes no notarlo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Porque uno tiene derecho a olvidar muchas cosas, desde el nombre hasta la familia. Uno puede olvidarse de lo que le enseñaron en el colegio y de lo que aprendió a las malas durante la vida, uno puede olvidar su niñez, su adolescencia y negar su adultez, olvidarse de las promesas que hizo e inventarse nuevas, olvidar que el tiempo pasa y pretender que se puede empezar de cero cada segundo de cada día.
Sí, uno puede olvidar muchas cosas, pero la vida se encarga de recordarnos las importantes.

lunes, 1 de agosto de 2011

Del amor verdadero

Uno empieza a querer a un escritor cuando lee una primera obra suya, lo empieza a amar cuando descubre otras dos o tres obras, pero se enamora cuando le escucha la voz grave con que lee sus historias.
Me paso con Cortázar y Neruda. Amo sus voces graves, su cadencia a la hora de contar historias, esa manera de hablar tan personal, ese acento indefinido pero aun más esa manera tan particular de relatar sus propias historias.
¿Y si yo quiero alguien con quien compartir a Cortázar?