viernes, 12 de abril de 2013

De universos alternos

-¡Se quiere casar!
Eso fue lo primero que me dijo mi mejor amiga, ni hola, ni como estás, ni sientate.
Por supuesto yo que no tenía idea de que hablaba hice la pregunta más obvia y tonta posible-
-¿Quién?
-¿Cómo quién? Augusto obviamente.
De repente se aclaro todo el lío. Augusto, el único Augusto en su vida y en la mía, su novio, con el que llevaba 6 meses y al que conocía hace un año. Augusto se quería casar.
Como ese día claramente mis neuronas estaban de vacaciones hice una pregunta de la que no me enorgullezco y que me valió una mirada asesina
-¿Contigo?
-¡Pues sí conmigo!
La conversación continuó de esa misma manera, yo haciendo preguntas estupidas y ella contestandolas.
-Pero ¿ya? ¿ahora?
-Pues no ya ya, ¿en un año? ¿en seis meses? ¡Quién sabe!
-¿No sabes?
-¡Pues no! Cambié el tema enseguida y salí corriendo.
-¿Cómo así, te lo pregunto?
-¡¡No!! ¿Cómo se te ocurre?
-Pues estás haciendo un escandalo
-¡Porque llevamos 6 meses! ¡Ni lo conozco! ¡Y se quiere casar! ¡Conmigo!
Sabía que me iba a llevar otra mirada asesina, además sabía cuál era exactamente el problema, pero no pude evitar que las siguientes palabras salieran de mi boca
-Y el problema es...
-Que tengo 24 años, veinticuatro. Y no me quiero casar.
-Ahhh eso.
Mi manera de contar las noticias fue por supuesto un poco más calmada.
-Martín quiere tener un hijo
Ahora era su turno de hacer preguntas estúpidas
-¿Contigo?
-No sé
-¿Cuando?
-No sé
-¿Qué sabes?
-Solo dijo eso. Quiere tener un hijo. No dijo cuando, ni con quién.
-Uao.
-Puedes repetir otra vez eso de que solo tenemos 24 años.
-Pero que piensan de la vida
-No sé
-¿O somos nosotras las que estamos mal?
-¿Por no querer entrar a un compromiso que dura toda la vida a los 24 años? Sí, seguro somos nosotras las que estamos terriblemente equivocadas.
-Aún no lo supero.
-¿En que momento cambió la situación? ¿No eran las mujeres las que perseguían a los hombres para casarse? Y aquí estamos tú y yo muertas del miedo porque se atrevieron a mencionar posibilidades.
-Ajajajaajaja. Necesitaba reirme. Tienes razón.
-Siempre la tengo
-Pues puedes entonces darme una respuesta que tenga más sentido que soy muy joven.
-Bueno, siempre está la posibilidad de irse del país.
-Sí, esa es una buena idea.
-¿Qué vas a hacer?
-¿Hablar las cosas con calma? ¿Evitar el tema? ¿Evitarlo a él? No sé ¿y tú?
-Pues preguntar, las mujeres dicen cosas como esas todo el tiempo ¿no? Quiero casarme y tener hijos. A veces no significan nada.Tú deberías hacer lo mismo. Preguntale. No te va a obligar a casarte.
-Ajajajaj lo sé. Pero me gusta, me preocupa que me convenza.
-Relajate. Si ese es tu mayor preocupación creo que todo va a salir bien.
-Gracias
-Cuando quieras.
Aun no me han contado el final de esa historia, pero en cuanto a mi, bueno, todos sabemos que hago tormentas en vasos de agua. Solo era mi imaginación.

miércoles, 10 de abril de 2013

De evaluaciones

Hace poco me pregunté exactamente como había yo logrado ser humana.
Me explico.
Hay muchos convencionalismos que yo a mis 24 años aún no domino.
Como caminar, mientras se camina se deben mover ambos brazos a una velocidad proporcional a la velocidad a la que se mueven las piernas, a veces tengo que recordar que debo mover los brazos, puede sonar tonto y sencillo pero a veces se me dificulta.
Luego están los saludos y el no hablar en voz alta con uno mismo.
Y a veces honestamente me pregunto quién define qué es normal y qué no es. Me pregunto porque no encajo. Por qué es más díficil de lo que parece.
O qué es lo que hace a las personas ser humanas.
Y si realmente hay un examen de admisión y cómo hice para pasarlo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

De series de televisión

Once Upon a Time 
The crocodile
Episode 3 Season 2

"You don't need power Rumple you need courage to let me in"

"A man unwilling to fight for what he wants deserves what he gets"

New favorite TV show.

lunes, 29 de octubre de 2012

De eternidades

Y un día sin previo aviso entiendes la sutil diferencia entre las cosas que duran para siempre y las que no. Sin planearlo, sin pensarlo, simplemente te das cuenta.
La diferencia entre las cosas que se piensan siempre en pasado aun estando en presente y las cosas que se piensan siempre en futuro a pesar de no existir uno todavía.
Un día te das cuenta de que no estás haciendo planes de respaldo, no estás  revisando la fecha de caducidad, no te preocupas por un mañana porque hay un hoy que disfrutar, no estás intentando pelear contra el destino para mantener pegadas cosas que están rotas.
Un día entiendes sin más la palabra eternidad y te asustas. Durante una fracción de segundo piensas en huir, en correr hasta que no te den las piernas o te quedes sin aire. Luego encoges los hombros y te das cuenta de que no te lo perderías por nada del mundo.
Un día te empiezas a reír y no entiendes como pudiste obsesionarte por cosas tan triviales como la duración de algo.
Cada vez que te enamoras es para siempre, lo sabes, sabes que esta vez va a durar para siempre, por lo menos hasta el próximo corazón roto.

sábado, 13 de octubre de 2012

De cosas que fueron, son, serán

Ella necesitaba lo único que el no podía darle, tiempo.
Mi parte favorita de ti son tus abrazos. Siempre lo fueron.
Tienes permiso para meterte en mi vida solo si no planeas acapararla toda.
¿A los cuantos intentos te rindes?



De temores

Tengo miedo.
Ahi lo tienes, lo dije.
Estoy muerta del miedo
Pero aún no entiendo como confiar en las palabras.
Me acostumbré a desconfiar, catalogué todas las palabras como falsas. Dejame especificar.  Todas esas palabras las catalogué como mentiras.
Si alguien las dice está mintiendo.
Sé que no es así, pero entiendeme, o no lo hagas, dudo que cambie algo.
Era más sencillo de esa manera, más sencillo que creer que lo sentimientos existieron y que así como aparecieron se desvanecierón. Era más sencillo que culparme por haber perdido algo que en algún momento me hizo feliz, porque la culpa siempre la cargan dos.
Me convencí de que era imposible que algo así sucediera dos veces.
Me dije que no valía la pena, ni el riesgo, ni yo, la cosa rota por antonomasia.
Y ahí estás tú, demostrandome mi error.

De cuando algo se rompe.

En el futuro recordaría esa noche como el momento en el que se rompió algo.
No supo qué, ni cómo, estaba más preocupada por determinar si era el sonido de algo que se rompe para siempre o por el contrario una rotura por donde escapan cosas mejores.
Sabía que algo había pasado esa noche, tal vez había sobrepasado la cantidad de locura que él estaba dispuesto a tolerar, tal vez él había sido demasiado seco y demasiado parco en el peor momento posible, tal vez ambos soltaron al tiempo sin darse cuenta, sin entender que no podrían aferrarse el uno al otro de aquí en adelante.
Tal vez estaba siendo dramatica, lo cierto es que cuando se despidieron, cuando él puso su mano en su cintura y sus labios sobre los de ella, se le aceleró el corazón. Pudo sentir el calor de su mano sobre su cintura tiempo después de él haberse ido.
Bueno, a quién engañaba, su especialidad siempre había sido hacer tormentas en mares de lagrimas y huracanes en vasos de agua.